Nos hemos enterado últimamente del envenenamiento por arsénico en el agua que estamos bebiendo los que vivimos en la Comarca Lagunera, tanto la que se encuentra en el Estado de Durango como de Coahuila.
Podemos observar que las actividades económicas (y otras) que hemos estado emprendiendo, no tienen cuidado por la naturaleza.
Muchas veces hemos esperado que el problema se resuelva, sin embargo llevamos décadas sin que esto suceda. ¿A quién le toca resolverlo? La única respuesta posible es: a nosotros.





